Lechazo Churro con hummus de garbanzos

Hoy vamos a fusionar dos culturas en un mismo plato: la castellana y la árabe. La receta que os presentamos fusiona la excepcional carne del lechazo churro con un alimento tan simple a la vez que rico como son los garbanzos. La combinación promete ya que en Salamanca (y en toda Castilla y León) contamos con ambos productos y además son de una excelente calidad. El lechazo, ya sabéis dónde encontrarlo. Y los garbanzos en Pedrosillo o en Fuentesaúco. Os vamos a contar la receta pero también las características de estos dos garbanzos.

Para elaborar este delicioso plato necesitaremos medio kilo de garbanzos cocidos (pueden ser del resto de algún cocido), medio kilo de cordero lechal de Raza Churra, ajo, sal, pimienta, aceite de oliva, una cucharada de pasta de sésamo, zumo de limón y, si queréis, pimentón.

A la hora de comprar los garbanzos podéis escoger entre las dos variedades que hemos hablado antes. El garbanzo Pedrosillano, que recibe el nombre por ser producido originalmente en la localidad salmantina de Pedrosillo El Ralo, es uno de los más apreciados y de un tamaño menor al garbanzo castellano. Tiene una piel muy fina y al cocerse no se despelleja como el resto de garbanzos, lo cuál se agradece en su degustación ya que tiene un sabor muy fino y elegante. Su precio también suele ser mayor al resto y su cocción también dura más. Por otra parte tenemos el garbanzo de Fuentesaúco, que se cultiva en la comarca de La Guareña (Zamora). Se caracteriza por su tamaño medio a grande, color cremoso, pico pronunciado y curvo, y por contar con una rugosidad intermedia. Tras su cocción, los garbanzos de esta IGP se mantienen íntegros, con piel blanda y suave, textura mantecosa y uniforme, además de un agradable sabor al paladar. Elegid el que más os guste.

El hummus, para quién que no lo sepa, es una pasta de garbanzos con zumo de limón, una crema denominada tahina (la pasta de semillas de sésamo) y aceite de oliva. Puede llevar ajo y/o pimentón. Es un plato muy popular en Oriente Medio y parece ser que su origen se remonta al Antiguo Egipto. Para prepararlo, hay que mezclar los garbanzos cocidos con tahina, ajo y zumo de limón en proporción variable, aunque una base habitual es medio kilo de garbanzos, 1-2 cucharadas soperas de tahina, 2-3 cucharadas soperas de aceite de oliva, un diente de ajo y el zumo de medio limón. Se hace con ello un puré de cierta consistencia, al que se añade sal. En el momento de servir (frío o tibio), se añade pimentón. En ocasiones, previamente se frotan los garbanzos cocidos dentro de su agua de cocción para que se desprenda la piel, que se retira para que quede más fino.

El lechazo churro lo podemos cortar en tiras finas o bien en dados. Lo salpimentamos y lo salteamos en una sartén o a la plancha. Después, podemos emplatar el lechazo junto al hummus dejando el puré de garbanzos en el medio y añadir el cordero lechal alrededor. Un plato delicioso y muy internacional con productos de aquí.